Galletas de pistola

El verano pasado me aficioné a hacer cosas en la cocina. Y a comprar cosas para hacer cosas en la cocina. 😦 IMAG0485

En mi ciudad hay una tienda que tiene mil y un gadgets. Es pequeñita pero no te puedes acabar todo lo que tienen. Se llama La maravilla. Si algún día paseáis por el centro de Maó, no os lo penséis: ¡entrad! Pero no os puedo asegurar que consigáis salir con las manos vacías…

Bueno, pues en una de mis compras impulsivas, compré una pistola de galletas. Con toda mi ilusión, al día siguiente intenté hacer galletas con ella (no sé si las fotografié… buscaré en mi archivo de fotos), pero… es lo que tiene no leer las instrucciones, que no sabía cómo funcionaba (no es que sea demasiado complicado, pero si no te explican el truquillo… te cuesta descubrirlo). Las primeras galletas que hice salieron feíllas porque sólo supe utilizar una de las boquillas (parecían galletas rizadas). Las galletas quedaron ricas, pero no eran espectaculares. Así que guardé la maquinita.

Pasaron los meses. Llegó Navidad. Una compañera del instituto trajo galletitas para todos el último día de clase y pensé que era un detalle súper mono. Así que decidí que yo también haría para mis amigos y para mi familia. Y ¿qué galletitas más típicas en Navidad que las de jengibre? Compré miel de caña y utilicé una receta de joyofbaking.com. No sé si sería la temperatura (la página es de Canadá) o qué, pero no hubo manera de conseguir una masa de galletas que podía trabajarse con cortador. Así que pensé en mi pistolita. Pero seguía sin saber cómo utilizarla. Y mi frustración me llevó a apretar la pistola sin levantarla de la superficie y… ¡oh, milagro! ¡Salió algo parecido a una galleta bonita! ¡Entonces descubrí cómo se utilizaba la dichosa pistolita!IMAG0486

Pero desde entonces no había vuelto a utilizarla (aunque las ganas no me faltaban), hasta que en Kanela y limón vi la receta para las galletas con pistola. Y me animé (se acercaba el día de la madre y pensé regalarle a mi madre un bonito bote de cristal lleno de galletitas). Y mientras se estaban horneando, decidí probar todas las boquillas y hacerles fotos.

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Y esta es la receta con los ingredientes:

  • 340g de mantequilla
  • 240g de azúcar
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 525g de harina

Cristina utilizó una batidora, yo decidí hacerlo a mano… fue duro, pero valió la pena. Primero mezclé la mantequilla y el azúcar (esto es lo que costó). Luego añadí la leche y la vainilla. A continuación, incorporé el huevo y la harina, tamizada junto con la levadura química. Y entonces, fui metiendo la pasta en la pistola y fui haciendo galletitas. Las hornée un poco más de lo que dice Cristina, unos 18-20 minutos a 180ºC y salieron… muy ricas, jeje. Aún me quedan algunas, pero la verdad es que se han ido rapidito. ¡Espero que os gusten si las probáis!

Bollitos de leche condensada y calabaza

foto 4La verdad es que la calabaza me apasiona… no hace mucho tiempo que la he descubierto, pero realmente me encanta. Básicamente la utilizo como ingrediente dulce, como podréis ir viendo.

A la plancha, espolvoreada de canela, me vuelve loca. En magdalenas. En pasteles. En bollitos… como estos.

La receta es de Kanela y Limón… ¡anda que no tiene recetas alucinantes! Y lo que también me gusta mucho es que tiene una sección de recetas hechas con panificadora. Esta receta se puede hacer con panificadora (yo lo hice así), aunque también se puede hacer sin, claro.

Los ingredientes para los bollitos son estos:

  • 200g de leche condensada
  • 40g de mantequilla blanda
  • 60ml de leche en la que habremos disuelto 25g de levadura fresca de panadería
  • 250g de puré de calabaza
  • Una cucharadita de sal
  • 550g de harina de fuerza

Con la panificadora, solo hay que poner los ingredientes en este orden y encender el programa de amasado. Cuando acaba, solo hay que darles forma. Los bollitos que veis en la foto eran de 50 gramos (calculé que cada uno tenía unas 130 calorías). También hice bollitos con formas como los que hace Cristina, pero no los fotografié… Pero como mi intención es volver a hacer (porque salieron riquísimos), ya recordaré sacarles alguna fotito.

Solo quería añadir que pinté los panecillos con huevo batido por encima (se nota hasta dónde llegó la “pintura”).

Espero que si lo intentáis, ¡os gusten mucho!

Y aquí me quedé…

Hace unos meses que tengo el blog abandonado. No es que estuviera demasiado “lleno”, pero al no poder actualizarlo desde la tableta… así se quedó. Pero he decidido que tengo que ponerme, porque empiezo a tener muchas recetas probadas y que me gustan y no quiero perderlas. Así que… ¡a ver cuántas recetas consigo ir actualizando!

Para empezar… Magdalenas de zanahoria

Aunque llevo unos meses probando cosas nuevas en la cocina, esta será la primera receta que cuelgue oficialmente.

Me he aficionado a llevarme al insti una o dos magdalenas para pasar la mañana, que combino con algo de fruta. Y lo que hago para que sean variaditas, es tener magdalenas de diferentes tipos congeladas. Antes de salir de casa, las meto en un tupper y cuando llega la hora del patio, ya están listas para comer. El problema es que hace poco me he mudado y el horno nuevo no tenía ni rejilla ni bandeja, por lo que he ido gastando la reserva que tenía sin poder ir rellenando. Pero ahora por fin vuelvo a estar en marcha.

Hoy he hecho dos recetas diferentes, pero empezaré por esta receta de magdalenas de zanahoria. La receta original es de la página de Martha Stewart. La verdad es que es una página muy cómoda. Yo utilizo la tableta a modo de libro de recetas y la página de Martha te permite ir marcando los ingredientes a medida que los vas utilizando. Aunque en el apartado de pasos a seguir, ya no resulta tan útil este sistema, porque acumulan las instrucciones en párrafos bastante grandes, por lo que básicamente marcas cuando tienes todo preparado para empezar, cuando ya tienes todo mezclado y cuando ya has horneado. Pero bueno, quizá vayan mejorando.

Bueno, la receta original es de pastel, no de magdalenas, pero como a mí es lo que me resulta más cómodo… Pues lo adapto. Como es la primera vez, no me he fijado cuánto tiempo he dedicado al horneado, pero intentaré mejorar para próximas entregas.

Los ingredientes:

1/4 de taza de aceite de girasol

1 taza de harina (yo he utilizado un tercio de harina de reposteria y dos tercios de harina integral)

1 cucharadita de té de bicarbonato sódico

1 cucharadita de té de canela en polvo (yo he sido generosa, porque me he aficionado a la canela, pero MS también da la opción de utilizar cardamomo)

1/4 de cucharadita de té de sal

2 huevos grandes

1/2 de taza de azúcar blanco

1/3 de taza de azúcar moreno

1/3 de taza de yogur natural desnatado (yo he utilizado queso fresco desnatado batido)

1 taza de zanahoria rallada (que vienen a ser dos zanahorias de tamaño grandecito)

Los pasos a seguir:

Primero he preparado todas las cantidades que necesitaba. En un bol he puesto la harina, el bicarbonato, la canela en polvo y la sal. En otro bol, he puesto el aceite, los huevos, el azúcar y el queso fresco batido, y lo he mezclado bien. A continuación, he mezclado el contenido de los dos bols y he añadido las zanahorias ralladas. Y finalmente he ido repartiendo la masa con una cuchara en las cápsulas para magdalena que previamente había engrasado y había puesto en el molde de magdalenas. Lo he metido en el horno, que había precalentado a 200 grados C, y he ido controlando que no se quemaran pero que no quedaran crudas. Y listo.

Cuando pueda subiré la foto que les he hecho. No es que parezcan espectaculares, pero por el olor que desprendían, malas no pueden estar.

Y mañana, más.

Por algún sitio hay que empezar…

Hace poco, en un curso de nuevas tecnologías, aprendí a abrir un blog y a irlo actulizando con nuevas entradas. Y hace no mucho más, aprendí lo relajante que me resulta estar en la cocina, sobre todo creando cositas dulces. Así pues, siguiendo el ejemplo de muchos otros, empiezo este blog para tener a mano y al día las recetas que voy probando, las que funcionan y las que no. A ver qué sale de todo esto…